Génesis, 17

Alianza del Señor con Abrán (12; 15)

17 1Cuando Abrán tenía noventa y nueve años, se le apareció el Señor y le dijo:

–Yo soy Dios Todopoderoso. Camina en mi presencia y sé honrado, 2y haré una alianza contigo: haré que te multipliques sin medida.

3Abrán cayó rostro en tierra y Dios le habló así:

4–Mira, ésta es mi alianza contigo: serás padre de una multitud de pueblos. 5Ya no te llamarás Abrán, sino Abrahán, porque te hago padre de una multitud de pueblos. 6Te haré fecundo sin medida, sacando pueblos de ti, y reyes nacerán de ti. 7Mantendré mi alianza contigo y con tu descendencia en futuras generaciones, como alianza perpetua. Seré tu Dios y el de tus descendientes futuros. 8Les daré a ti y a tu descendencia futura la tierra de tus andanzas –la tierra de Canaán– como posesión perpetua. Y seré su Dios.

9Dios añadió a Abrahán:

–Tú guarda la alianza que hago contigo y tus descendientes futuros. 10Ésta es la alianza, que hago con ustedes y con sus descendientes futuros y que han de guardar: todos los varones deberán ser circuncidados; 11circuncidarán el prepucio, y será una señal de mi alianza con ustedes. 12A los ocho días de nacer, todos los varones de cada generación serán circuncidados; también los esclavos nacidos en casa o comprados a extranjeros que no sean de la sangre de ustedes. 13Circunciden a los esclavos nacidos en casa o comprados. Así llevarán en la carne mi alianza como alianza perpetua. 14Todo varón incircunciso, que no ha circuncidado su prepucio, será apartado de su pueblo por haber quebrantado mi alianza.

Sara

15Dios dijo a Abrahán:

–Saray, tu mujer, ya no se llamará Saray, sino Sara. 16La bendeciré y te dará un hijo y lo bendeciré; de ella nacerán pueblos y reyes de naciones.

17Abrahán cayó rostro en tierra y se dijo sonriendo:

–¿Un centenario va a tener un hijo, y Sara va a dar a luz a los noventa?

18Y Abrahán dijo a Dios:

–Me contento con que Ismael viva bajo tu protección.

19Dios replicó:

–No; es Sara quien te va a dar un hijo, a quien llamarás Isaac; con él estableceré mi alianza y con sus descendientes, una alianza perpetua. 20En cuanto a Ismael, escucho tu petición: lo bendeciré, lo haré fecundo, lo haré multiplicarse sin medida, engendrará doce príncipes y haré de él un pueblo numeroso. 21Pero mi alianza la establezco con Isaac, el hijo que te dará Sara el año que viene por estas fechas.

22Cuando Dios terminó de hablar con Abrahán se retiró.

Circuncisión de los hombres de la casa de Abrahán

23Entonces Abrahán tomó a su hijo Ismael, a los esclavos nacidos en casa o comprados, a todos los varones de la casa de Abrahán, y los circuncidó aquel mismo día, como se lo había mandado Dios.

24Abrahán tenía noventa y nueve años cuando se circuncidó; 25Ismael tenía trece cuando se circuncidó. 26Aquel mismo día se circuncidaron Abrahán y su hijo Ismael. 27Y todos los varones de casa, nacidos en casa o comprados a extranjeros, se circuncidaron con él.

Notas:

17,1-14 Alianza del Señor con Abrán. Este pasaje recupera el hilo narrativo en torno a la alianza del Señor con Abrahán, interrumpido por el relato sobre Ismael, el hijo de la esclava. El punto central de este pasaje lo constituye el mandato del Señor sobre el signo físico, corporal, de esta alianza entre Dios y Abrahán, que aquí ya comienza a representar a todo el pueblo: el signo de la circuncisión (10-14).

De hecho, aquí no se está refiriendo el origen de una práctica en realidad antiquísima, conocida por egipcios, fenicios, sirios, caldeos y etíopes antiguos y ligada aparentemente a la iniciación sexual de los varones. Lo que sí nos revela el texto bíblico son los sentidos que este uso comienza a tener para el pueblo de la Biblia:

  1. La circuncisión empieza a tener sentido religioso como consecuencia inmediata de la conclusión de la alianza, con lo cual la experiencia íntima y personal de Abrán se proyecta y toma forma en un grupo de creyentes que asumen dicha experiencia como única, pero de todos.
  2. Es un signo de bendición. Conviene tener presente que la intencionalidad del principio no era quedarse sólo en lo externo, en la carne, como tantas veces denunció Jeremías.

17,15-22 Sara. La incertidumbre de Abrahán respecto al cumplimiento de la promesa de la descendencia se justifica en el elevado número de años de él y de su esposa. No hay que interpretar estas edades como algo real, sino más bien como una forma de manifestar una dificultad física de alguno de los dos para tener hijos. Esto hace que la misma Sara acceda al uso, permitido por las leyes vigentes, para obtener un heredero (16,1-15) y entrega a su esposo a Agar, de quien es propietaria y cuyo fruto también será propiedad suya. El relato anticipa el desenlace final que culmina con el embarazo de la misma Sara, ya sugerido en el nombre y la decisión divina de mantener con este segundo descendiente de Abrahán y primero de Sara el mismo pacto que estableció con Abrahán (19-21).

17,23-27 Circuncisión de los hombres de la casa de Abrahán. Abrahán comparte su suerte con los suyos, la alianza que hizo con Dios afecta también a todos los hombres que viven en su casa, empezando por su hijo Ismael.