Salmo -41

41–Dichoso el que cuida del desvalido

2Feliz el que cuida del desvalido:
el Señor lo librará en el día aciago.
3El Señor lo protegerá y lo conservará vivo,
será dichoso en la tierra,
y no lo entregará
a las fauces de sus enemigos.
4El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor,
transformará la cama de su enfermedad.
5Yo dije: Señor, ten piedad,
sáname, que he pecado contra ti.
6Mis enemigos hablan mal de mí:
¿Cuándo morirá y se perderá su apellido?
7Si alguien viene a visitarme
su corazón miente y acumula maldad,
sale a la calle y lo comenta.
8Los que me odian se reúnen a murmurar de mí,
me achacan la enfermedad que padezco:
9Ha contraído una enfermedad mortal;
el que se acostó no se levantará.
10Incluso mi amigo, en quien confiaba,
y que compartía mi pan
me pone zancadillas.
11Mas tú, Señor, ten piedad, ponme en pie
y les daré su merecido.
12En esto conozco que me quieres:
que mi enemigo no cantará
victoria a mi costa.
13Tú me sostendrás en mi integridad
y me mantendrás siempre en tu presencia.

* * *

14Bendito sea el Señor Dios de Israel,
desde siempre y por siempre.
Amén, amén.

Notas:

Quien cuida del desvalido tendrá un buen cuidador, cuando le visite la enfermedad (4). Antes de llegar a ese trance el Señor lo librará, lo guardará, lo conservará, no lo entregará, lo sostendrá. Ya ahora es dichoso y continuará siendo dichoso (2-4). La enfermedad y los pecados –siempre unidos–, el desprecio y los malos deseos, la calumnias de los enemigos y también de los amigos indican que ha llegado el momento de que Dios actúe como cuidador (5-10). «Ten piedad», insiste; es decir: devuélveme la salud, pues yo te he confesado mi pecado. Será una prueba concreta del amor que Dios le tiene. «Me conservarás», dijo al principio de la plegaria, ahora completa: «Me mantendrás siempre en tu presencia» (13). Con la doxología del versículo 14 finaliza el primer libro del salterio. Jn 13,18 pone en labios de Jesús el versículo 10 del salmo. La bienaventuranza de los misericordiosos (Mt 5,7) repite casi a la letra la bienaventuranza del salmo. Podemos orar con este salmo para estimular nuestra solicitud por los demás, para caminar hacia quien es nuestra esperanza, para desahogar nuestros dolores.