Salmo -17
17–Señor, atiende a mi clamor (7; 9s
1Escucha, Señor, mi demanda,
atiende a mi clamor,
presta oído a mi súplica:
destruye los labios mentirosos.
2Aparezca ante ti mi justicia,
tus ojos observen la rectitud.
3Sondea mi corazón, revísalo de noche
pruébame en el crisol,
no hallarás tacha en mí.
Mi boca no ha faltado
4las obras de tus manos,
he observado el mandato de tus labios.
5Mis piernas se mantuvieron firmes;
en los senderos abruptos,
en tu ruta mis pies no vacilaron.
6Yo te llamo porque me respondes,
inclina tu oído y escucha mi palabra.
7Salvador de los que se refugian en ti,
muestra las maravillas de tu amor
ante quienes se rebelan contra tu diestra.
8Guárdame como a la niña de tus ojos,
a la sombra de tus alas escóndeme
9de los malvados que me asaltan,
del enemigo mortal que me acorrala.
10Han cerrado sus entrañas,
su boca habla con soberbia.
11Mis piernas vacilan; ellos me asedian,
fijan en mí sus ojos para derribarme por tierra.
12Son como un león ávido de presa,
como cachorro agazapado en su escondrijo.
13Levántate, Señor, hazle frente,
doblégalo y con tu espada
sácame vivo del malvado.
14Mátalos con tu mano, Señor,
quítalos del mundo, erradícalos de la tierra.
A tus protegidos llénales el vientre,
que sus hijos queden hartos
y dejen el resto para los más pequeños.
15Y yo, por mi inocencia, veré tu rostro,
al despertar me saciaré de tu presencia.
Notas:
El patrón judicial puede explicar muchos elementos de este salmo. Alguien que ha sido acusado o perseguido injustamente acude con su demanda (1) ante el tribunal de Dios. Es inocente, como puede comprobar la mirada escrutadora de Dios (3); ha ceñido su conducta a los mandamientos divinos (4s). Ahora, al amparo del Templo (7s), expone su situación de cerco y de opresión (9). Los perseguidores o acusadores son crueles como leones (12); implacables, porque en sus entrañas no cabe ni un mínimo de bondad (10s). El juez divino ha de ver, escuchar y responder (1s.6). Más aún, se le pide que se levante como juez o como guerrero y que aplique la sentencia o libere con la espada al inocente (13). Si los acusados o perseguidores son fieras, que Dios termine con ellas (14). El orante, como justo, recibirá la recompensa, y también sus descendientes (14b). Esto sucederá al despertar (15b). Podemos percibir en este salmo los dolores de la Iglesia perseguida. Es un salmo para orar con él en tiempos de tribulación.
