Salmo -14

14–Necedad de quien niega a Dios (53)

1aPiensa el necio en su interior: Dios no existe.
2El Señor se asoma desde el cielo
hacia los hijos de Adán
para ver si hay alguno sensato, alguien que busque a Dios.
1bSe han corrompido, odiosa es su conducta, no hay quien obre bien.

3Todos se han rebelado, a una se han obstinado,
no hay uno que haga el bien, ni uno solo.
4–¿Pero no aprenderán los malhechores,
que devoran a mi pueblo,
que devoran el grano del Señor
que no han cosechado?
5Véanlos aterrarse sobremanera,
pues Dios está en la asamblea de los justos.
6El grupo de los humildes los abochornará,
porque el Señor es su refugio.

7¡Ojalá venga desde Sión la salvación de Israel!
Cuando el Señor cambie la suerte de su pueblo,
se alegrará Jacob, hará fiesta Israel.

Notas:

Existen dos formas teológicas de ver la vida. El necio niega la existencia de Dios (2). Si Dios no existe, todo me está permitido; incluso explotar al prójimo indefenso, aunque sea algo que es propiedad del Señor: su pueblo y su grano (4). El sensato busca a Dios (2); por ello hace el bien y se refugia en Dios (6). Dios no permanece pasivo, sino que inspecciona desde lo alto, y llega a la dolorosa conclusión de que el mal está generalizado (3). No obstante queda un pequeño grupo de justos y de humildes –el resto–, en cuya asamblea está Dios (5s). El desenlace es terror y bochorno frente a la protección y asistencia (5s). Esta forma de ver la vida es aplicable al destierro babilónico y al retorno de Israel tras el destierro (7). Los versículos 2s son citados en Rom 3,10-12, para exponer la corrupción universal. ¿Nos creemos de verdad que Dios está con el pobre? Este salmo es adecuado para creyentes y para ateos.