1 Samuel, 30

David en Sicelag (Gn 14,1-17)

30 1Para cuando David y su gente llegaron a Sicelag, al tercer día, los amalecitas habían hecho una incursión por el Negueb y Sicelag, habían asaltado Sicelag y la habían incendiado. 2Sin matar a nadie, se llevaron cautivos a las mujeres y los vecinos, chicos y grandes, y arreando los rebaños se volvieron por su camino. 3David y sus hombres llegaron al pueblo y se lo encontraron incendiado y sus mujeres y sus hijos llevados cautivos. 4Gritaron y lloraron hasta no poder más. 5Las dos mujeres de David, Ajinoán, la yezraelita, y Abigail, la esposa de Nabal, el de Carmel, también habían caído prisioneras. 6David se encontró en un gran apuro, porque la tropa, afligida por sus hijos e hijas, hablaba de apedrearlo. Pero confortado por el Señor, su Dios, 7ordenó al sacerdote Abiatar:

–Acércame el efod.

Abiatar se lo acercó, 8y David consultó al Señor:

–¿Persigo a esa banda? ¿Los alcanzaré?

El Señor le respondió:

–Persíguelos. Los alcanzarás y recuperarás lo robado.

9Entonces David marchó con sus seiscientos hombres; pero al llegar al torrente de Besor, 10David continuó la persecución con cuatrocientos hombres y se quedaron doscientos, demasiado cansados para pasar el torrente. 11Encontraron a un egipcio en el campo y se lo llevaron a David; le dieron pan para comer y agua para beber y un poco de pan de higos, 12más dos racimos de pasas; con la comida recobró las fuerzas, porque llevaba tres días y tres noches sin comer ni beber. 13David le preguntó:

–¿De quién eres y de dónde vienes?

El muchacho egipcio respondió:

–Soy esclavo de un amalecita; mi amo me abandonó porque me puse malo hace tres días. 14Habíamos hecho una incursión por la parte sur de los quereteos, de Judá y de Caleb, e incendiamos Sicelag.

15David le dijo:

–¿Puedes guiarme hasta esa banda?

El muchacho respondió:

–Si me juras por Dios que no me matarás ni me entregarás a mi amo, yo te guiaré hasta esa banda.

16Los guió. Los encontraron desparramados por todo el campo, banqueteando y festejando el rico botín cobrado en el país filisteo y en Judá. 17David los masacró desde el amanecer hasta la tarde. Los exterminó sin que se escapara nadie, fuera de cuatrocientos muchachos que huyeron a lomo de camello. 18David recobró todo lo que le habían robado los amalecitas, incluidas sus dos mujeres. 19No les faltó nada, ni chico ni grande, hijos o hijas; David recuperó todo lo que les habían robado. 20Agarraron todas las ovejas y bueyes, y los bueyes se los presentaron a David, diciendo:

–Ésta es la parte que le toca a David.

21Después volvió David a donde estaban los doscientos hombres que, demasiado cansados para seguirlo, se habían quedado en el torrente de Besor. Salieron a recibir a David y a su gente, y cuando llegaron, los saludaron. 22Pero entre los hombres de David, algunos mezquinos dijeron:

–Por no haber venido con nosotros, no les damos del botín recuperado, sino sólo su mujer y sus hijos a cada uno; que los tomen y se marchen.

23Pero David dijo:

–No hagan eso, camaradas, después que el Señor nos ha dado la victoria, nos ha protegido y nos ha entregado esa banda que nos había atacado. 24En eso nadie estará de acuerdo con ustedes,
porque tocan a partes iguales
el que baja al campo de batalla
y el que queda guardando el equipo.

25Aquel día David estableció esta norma para Israel, y ha estado en vigor hasta hoy.

26a Cuando entró en Sicelag, David mandó parte del botín a los ancianos de Judá y a sus amigos: 27los ancianos de Betel, los de Ramá del Sur, los de Yatir, 28los de Aroer, los de Sifemot, los de Estemó, 29los de Carmel, los de las ciudades de Yerajmeel y los de las ciudades de los quenitas, 30a los de Jormá y a los de Bor Asán, a los de Atac, 31a los de Hebrón y a los de todas las localidades por donde anduvo David con su gente, 26b y lo acompañó con estas palabras:

–Aquí tienen un obsequio del botín cobrado a los enemigos del Señor.

Notas:

30,1-31 David en Sicelag. La declaración de David tiene algo de sentencia motivada, estableciendo derecho por costumbre, y el motivo es teológico. El botín es don de Dios y como tal se ha de distribuir entre todos; así todos se alegrarán por igual de la victoria. La sentencia tiene ritmo de proverbio, fácil de retener de memoria. El epílogo ensancha el alcance de esta última campaña de David: ha sido una guerra «santa», contra los enemigos del Señor, ha sido una victoria para todos los amigos de David en una gran extensión, dentro del territorio de Judá. La lista repite varios nombres de Jos 15; con esta lista el autor está preparando de cerca la coronación de David en Hebrón. Todo el capítulo tiene puntos de contacto con Gn 14: el robo de personas y posesiones, la persecución y liberación, el reparto del botín, los obsequios; aunque cambian las relaciones entre los personajes. Como no podemos datar Gn 14, no podemos decir si hay mutua influencia. Tal como leemos la Biblia hoy, el parentesco es llamativo, y nos hace pensar en una dimensión «patriarcal» de David; incluso su presencia en Hebrón recuerda al gran patriarca Abrahán.