2 Crónicas, 25

Amasías de Judá (796-767) (2 Re 14,1-22)

25 1Amasías tenía veinticinco años cuando subió al trono y reinó en Jerusalén veintinueve años. Su madre se llamaba Yehoadayán y era natural de Jerusalén. 2Hizo lo que el Señor aprueba, aunque no de todo corazón. 3Cuando se afianzó en el poder, mató a los ministros que habían asesinado a su padre. 4Pero, siguiendo lo que dice el libro de la ley de Moisés promulgada por el Señor: No serán ejecutados los padres por las culpas de los hijos, ni los hijos por las culpas de los padres; cada uno morirá por su propio pecado, no mató a sus hijos.

5Amasías reunió a los de Judá y puso a todos los judíos y benjaminitas, por familias, a las órdenes de jefes y oficiales. Hizo el censo de los mayores de veinte años; resultaron trescientos mil en edad militar y equipados de lanza y escudo. 6Reclutó en Israel cien mil mercenarios por cien pesos de plata. 7Pero un hombre de Dios se presentó ante él y le dijo:

–Majestad, no lleves contigo al destacamento de Israel, que el Señor no está con los efraimitas. 8Si te apoyas en ellos, Dios te derrotará frente a tus enemigos. Porque Dios puede dar la victoria y la derrota.

9Amasías preguntó al hombre de Dios:

–¿Y qué pasa con los cien pesos de plata que di al destacamento de Israel?

El hombre de Dios le contestó:

–El Señor puede devolvértelos con creces.

10Amasías licenció a la tropa procedente de Efraín para que volviese a su tierra. Ellos se indignaron con Judá y volvieron a sus tierras enfurecidos. 11Amasías se armó de valor, tomó el mando de la tropa, marchó a Gue Hammélaj y mató a diez mil seiritas. 12A otros diez mil los apresaron vivos, los llevaron a la cima de la Roca y los despeñaron desde ella. Murieron todos destrozados.

13Mientras tanto, el destacamento que había licenciado Amasías para que no luchase a su lado se dispersó por las ciudades de Judá –desde Samaría hasta Bet-Jorón–, matando a tres mil personas y capturando un gran botín. 14Cuando Amasías volvió de derrotar a los idumeos se trajo los dioses de los seiritas, los adoptó como dioses propios, los adoró y les quemó incienso. 15El Señor se indignó con Amasías y le envió un profeta, que le dijo:

–¿Por qué sirves a unos dioses que no han podido salvar a su pueblo de tu mano?

16Amasías lo cortó en seco, diciéndole:

–¿Quién te ha hecho consejero del rey? Termina de una vez si no quieres que te maten.

El profeta terminó con estas palabras:

–Por lo que has hecho, y por no escuchar mi consejo, estoy seguro de que Dios decide tu destrucción.

17Después de aconsejarse, Amasías de Judá mandó una embajada a Joás, hijo de Joacaz, de Jehú, rey de Israel, con este mensaje:

–¡Ven a enfrentarte conmigo cara a cara!

18Pero Joás de Israel envió esta respuesta a Amasías de Judá:

–El cardo del Líbano mandó decir al cedro del Líbano: Dame a tu hija por esposa de mi hijo. Pero pasaron las fieras y pisotearon el cardo. 19Tú dices: He derrotado a Edom, y te has engreído. Disfruta de tu gloria quedándote en tu casa. ¿Por qué quieres meterte en una guerra catastrófica, provocando tu caída y la de Judá?

20Pero Amasías no hizo caso, porque Dios quería entregarlo en manos de Joás por haber servido a los dioses de Edom. 21Entonces Joás de Israel subió a vérselas con Amasías de Judá en Bet-Semes de Judá. 22Israel derrotó a los judíos, que huyeron a la desbandada. 23En Bet-Semes apresó Joás de Israel a Amasías de Judá, hijo de Joás, de Joacaz, y se lo llevó a Jerusalén. En la muralla de Jerusalén abrió una brecha de doscientos metros, desde la Puerta de Efraín hasta la Puerta del Ángulo, 24se apoderó del oro, la plata, los utensilios que se hallaban en el templo al cuidado de Obededón, los tesoros de palacio y los rehenes, y se volvió a Samaría. 25Amasías de Judá, hijo de Joás, sobrevivió quince años a Joás de Israel, hijo de Joacaz.

26Para más datos sobre Amasías, desde el principio hasta el fin de su reinado, véase el libro de los reyes de Judá e Israel. 27Cuando Amasías se apartó del Señor tramaron contra él una conspiración en Jerusalén; huyó a Laquis, pero lo persiguieron hasta Laquis y lo mataron allí. 28Lo cargaron sobre unos caballos y lo enterraron con sus antepasados en la capital de Judá.

Notas:

25,1-28 Amasías de Judá. La historia del reinado de Amasías es narrada por el Cronista de manera análoga a la de Joás: el redactor utiliza el mismo esquema de división en dos etapas, fidelidad (1-10) e infidelidad al Señor (11-28). El texto de 2 Re 14,1-22 le planteaba al Cronista un problema teológico: ¿cómo conciliar la derrota frente a Israel y la muerte poco gloriosa de un rey fundamentalmente bueno? Para explicar esto, añade los versículos 5-10.13-16.20, donde se interpreta la muerte de Amasías como consecuencia de su pecado. Las etapas están animadas por la intervención de dos profetas (7.15). Al primero le obedece el rey, una victoria es la consecuencia; al segundo lo rechaza, la consecuencia es una derrota.