Génesis, 46
Jacob va a Egipto (cfr. 28,10-22)
46 1Israel se puso en camino con todo lo suyo; llegó a Berseba y allí ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac. 2De noche, en una visión, Dios dijo a Israel:
–¡Jacob, Jacob!
Respondió:
–Aquí estoy.
3Le dijo:
–Yo soy Dios, el Dios de tu padre. No temas bajar a Egipto, porque allí te convertiré en un pueblo numeroso. 4Yo bajaré contigo a Egipto y yo te haré subir. José te cerrará los ojos.
5Jacob partió de Berseba. Los hijos de Israel montaron a su padre Jacob, a los niños y las mujeres en los carros que el faraón había enviado para su transporte.
6Tomaron el ganado y las posesiones adquiridas en Canaán y se dirigieron a Egipto, Jacob con toda su descendencia. 7A sus hijos y nietos, a sus hijas y nietas, a todos los descendientes los llevó consigo a Egipto.
(cfr. 29,31–30,24)
8Nombres de los hijos de Israel que emigraron a Egipto: Rubén, primogénito de Jacob; 9hijos de Rubén: Henoc, Falú, Jesrón y Carmí; 10hijos de Simeón: Yemuel, Yamín, Ohad, Yaquín, Sójar y Saúl, hijo de la cananea; 11hijos de Leví: Guersón, Quehat y Merarí; 12 hijos de Judá: Er, Onán, Selá, Fares y Zéraj; Er y Onán habían muerto en Canaán; hijos de Fares: Jesrón y Jamul; 13hijos de Isacar: Tolá, Puvá, Yasub y Simrón; 14hijos de Zabulón: Séred, Elón y Yajleel. 15Hasta aquí los descendientes de Lía y Jacob en Padán Aram, además la hija Dina; total entre hombres y mujeres, treinta y tres.
16Hijos de Gad: Sifión, Jaguí, Suní, Esbón, Erí, Arodí y Arelí; 17hijos de Aser: Yimná, Yisvá, Yisví, Beriá y su hermana Seraj; hijos de Beriá: Héber y Malquiel. 18Hasta aquí los hijos de Jacob y Zilpa, la criada que Labán dio a su hija Lía; total, dieciséis personas.
19Hijos de Raquel, la mujer de Jacob: José y Benjamín. 20Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On, dio a José dos hijos en Egipto: Manasés y Efraín. 21Hijos de Benjamín: Bela, Béquer y Asbel; hijos de Bela: Guerá, Naamán, Ejí, Ros, Mupín, Jupín y Ared. 22Hasta aquí los descendientes de Raquel y Jacob; total, catorce personas.
23Hijos de Dan: Jusín; 24hijos de Neftalí: Yajseel, Guní, Yéser y Silén. 25 Hasta aquí los hijos de Jacob y Bilha, la criada que Labán dio a su hija Raquel; total, siete personas.
26Todas las personas que emigraron con Jacob a Egipto, nacidos de él, sin contar las nueras, eran en total sesenta y seis. 27Añadiendo los dos hijos nacidos a José en Egipto, la familia de Jacob que emigró a Egipto hace un total de setenta.
28Israel despachó por delante a Judá a casa de José, para que preparara el camino de Gosén. Cuando se dirigían a Gosén, 29José mandó enganchar la carroza y subió hacia Gosén a recibir a su padre Israel. Al llegar a su presencia, se le echó al cuello y lloró abrazado a él. 30Israel dijo a José:
–Ahora puedo morir, después de haberte visto en persona y vivo.
31José dijo a sus hermanos y a la familia de su padre:
–Voy a subir a informar al faraón: Mis hermanos y la familia de mi padre, que vivían en Canaán, han venido a verme. 32Son pastores de ovejas, que cuidan del ganado; se han traído las ovejas y las vacas y todas sus posesiones. 33Cuando el faraón los llame para informarse de la ocupación de ustedes 34le dirán: Tus siervos son pastores desde la juventud hasta hoy, lo mismo nosotros que nuestros padres. Y los dejará habitar en Gosén –porque los egipcios consideran impuros a los pastores–.
Notas:
46,1-34 Jacob viaja a Egipto. La manera más directa para decir que el viaje de Jacob a Egipto es de iniciativa divina y que Él mismo acompañará a los peregrinos es la que nos narran los versículos 2-4, donde el Señor también renueva a Jacob las promesas hechas a Abrahán y a Isaac (cfr. 12,2.7). Jacob parte para Egipto con la plena certeza de que el Dios de sus padres bajará con él y lo hará subir de nuevo; entre la ida y el regreso de su descendencia será necesario esperar varios siglos, de ahí que el escritor mencione la promesa de la multiplicación de su descendencia (3). Pero aquella larga estancia en Egipto no estuvo siempre acompañada por la prosperidad y la ventura; en estas palabras del Señor a Jacob hay quizás un presagio de la larga esclavitud que sufrirá la descendencia israelita en tierra extranjera, aunque también esconde la promesa del regreso.
El relato queda interrumpido por el intento de dar razón de todos los parientes de Jacob, hijos y nietos, que viajaron con él. No hay que entender esta larga lista (8-27) en términos literales, sino como una forma de describir el grueso número de israelitas que se desplazan a Egipto por razones aparentemente atractivas, como es ir a ver de nuevo a un hijo y quizás gozar del favor del faraón, pero que en el fondo refleja los desplazamientos masivos hacia aquel país que poco a poco iba absorbiendo a tantos pueblos y grupos humanos acosados por el hambre y por el endeudamiento con el poderoso imperio faraónico (cfr. 47,3s).
La narración vuelve a ocuparse del relato del encuentro del padre y del hijo (28) y de las instrucciones de José a los suyos para formalizar su estancia en Gosén, región egipcia, al parecer lugar «autorizado» para el ejercicio de las actividades pastoriles (34).
