Lucas, 17

Instrucciones a los discípulos (Mt 18,6s.21s; Mc 9,42)

17 1A sus discípulos les dijo:

—Es inevitable que haya escándalos; pero, ¡ay del que los provoca! 2Más le valdría que le ataran en el cuello una piedra de molino y lo arrojaran al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños.

3Estén en guardia: si tu hermano peca, repréndelo; si se arrepiente, perdónalo. 4Si siete veces al día te ofende y siete veces vuelve a ti diciendo que se arrepiente, perdónalo.

5Los apóstoles dijeron al Señor:

—Auméntanos la fe.

6El Señor dijo:

—Si tuvieran fe como una semilla de mostaza, dirían a [esta] morera: Arráncate de raíz y plántate en el mar, y los obedecería.

El deber del discípulo

7Supongamos que uno de ustedes tiene un sirviente arando o cuidando los animales. Cuando éste vuelva del campo, ¿le dirá que pase en seguida y se ponga a la mesa? 8¿No le dirá más bien: prepárame de comer, ponte el delantal y sírveme mientras como y bebo, después comerás y beberás tú? 9¿Tendrá aquel señor que agradecer al sirviente que haya hecho lo mandado? 10Así también ustedes: cuando hayan hecho todo lo mandado, digan: Somos simples sirvientes, solamente hemos cumplido nuestro deber.

Sana a diez leprosos

11Yendo él de camino hacia Jeru-salén, atravesaba Galilea y Samaría.

12Al entrar en un pueblo, le salieron al encuentro diez leprosos, que se pararon a cierta distancia 13y alzando la voz, dijeron:

—Jesús, Maestro, ten piedad de nosotros.

14Al verlos, les dijo:

—Vayan a presentarse a los sacerdotes.

Mientras iban, quedaron sanos.

15Uno de ellos, viéndose sano, volvió glorificando a Dios en voz alta, 16y cayó a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias. Era samaritano.

17Jesús tomó la palabra y dijo:

—¿No recobraron la salud los diez? ¿Y los otros nueve dónde están? 18¿Ninguno volvió a dar gloria a Dios, sino este extranjero?

19Y le dijo:

—Ponte de pie y vete, tu fe te ha salvado.

La llegada del reino de Dios

20Los fariseos le preguntaron cuándo iba a llegar el reino de Dios y él les respondió:

—La llegada del reino de Dios no está sujeta a cálculos; 21ni dirán: míralo aquí, míralo allí. Pues está entre ustedes.

22Después dijo a los discípulos:

—Llegarán días en que ustedes desearán ver uno de los días del Hijo del Hombre y no lo verán. 23Si les dicen: Míralo aquí, míralo allá, no vayan ni los sigan.

24Porque así como el relámpago brilla desde un extremo al otro del cielo, así será el Hijo del Hombre [cuando llegue su día]. 25Pero primero tiene que padecer mucho y ser rechazado por esta generación. (cfr. Mt 24,37-42)

26Lo que sucedió en tiempo de Noé sucederá en tiempo del Hijo del Hombre: 27comían, bebían, se casaban, hasta que Noé entró en el arca, vino el diluvio y acabó con todos.

28O como sucedió en tiempo de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban. 29Pero, cuando Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos.

30Así será el día en que se revele el Hijo del Hombre. 31Aquel día, si uno está en la azotea y tiene sus cosas en la casa, no baje a buscarlas; lo mismo, si uno está en el campo, no vuelva atrás. 32Acuérdense de la mujer de Lot.

33Quien trate de conservar la vida la perderá, pero quien la pierda la conservará. 34Les aseguro: esa noche estarán dos en una cama: a uno lo arrebatarán, al otro lo dejarán; 35habrá dos mujeres moliendo juntas: a una la arrebatarán, a la otra la dejarán. 36[[Estarán dos en el campo: a uno lo arrebatarán, al otro lo dejarán.]]

37Le preguntaron:

—¿Dónde, Señor?

Jesús les contestó:

—Donde está el cadáver se reúnen los buitres.

Notas:

17,1-10 Instrucciones a los discípulos – El deber del discípulo. Estas tres instrucciones tienen un denominador común: el servicio al reino que sólo es posible desde la fe. En el servicio al reino, que es la búsqueda e instauración de una sociedad justa, solidaria, fraterna e igualitaria, nadie está exento de desviarse del camino y asumir actitudes contrarias a los valores del reino. Eso ocasiona escándalo y desánimo en unos; escepticismo y rechazo a esta nueva realidad, en otros. En todo caso, siempre se ha de emplear el recurso a la corrección fraterna, al arrepentimiento y al perdón.

17,11-19 Sana a diez leprosos. Nos encontramos aquí con la manera como Lucas presenta cuál debe ser la actitud del creyente respecto al modo antiguo de entender la Ley y el modo de acoger la novedad que Jesús está anunciando e instaurando. Aparentemente, la desproporción uno contra diez es exagerada, pero refleja el comportamiento que una falsa interpretación de la Ley, y por tanto de una falsa imagen de Dios, lleva a asumir al creyente. Los diez leprosos han recibido todos un mismo beneficio, pero sólo uno, aquel de quien menos se esperaba, reacciona conforme al reconocimiento de una acción gratuita, generosa y misericordiosa de Dios: un samaritano. Los otros nueve, que representan a la mayoría del pueblo de la elección, no son capaces de percibir en este signo la cercanía de Dios y por tanto no hay un gesto de alabanza y gratitud para ellos, Dios sigue siendo alguien que sólo se limita a exigir el cumplimiento de la Ley.

17,20-37 La llegada del reino de Dios. Los fariseos todavía no aceptan que en Jesús ya se esté inaugurando el tiempo del reinado de Dios; ellos mantienen la expectativa de un mesías glorioso, investido con todo poder. Jesús no sólo declara que el reino ya está actuando, sino también que el Hijo del Hombre es quien ha inaugurado ya este advenimiento del reino. La plenitud de este advenimiento, sin embargo, no se dará antes de que el Hijo del Hombre padezca la persecución y el rechazo a manos de los enemigos del proyecto de Dios.

Otra idea que se subraya aquí es la advertencia contra los falsos mesianismos. Muchos podrán incitar a la gente con falsas alarmas de la llegada del Hijo; el fiel seguidor no debe ni puede alimentar esas falsas alarmas, cada uno deberá estar empeñado en experimentar y ayudar a experimentar a otros la acción del reino que ya está actuando, tal como lo hace la levadura en la masa.