Salmo -11
11–El Señor es justo y ama la justicia
1En el Señor me refugio, ¿por qué me dicen:
Escapa al monte como un pájaro,
2porque los malvados ya tensan el arco
y ajustan la flecha a la cuerda
para disparar en la sombra
contra los hombres rectos?
3Cuando se tambalean los cimientos,
¿qué puede hacer el justo?
4El Señor está en su templo santo,
el Señor tiene en el cielo su trono:
sus ojos están observando,
sus pupilas examinan a los hombres.
5El Señor examina a honrados y a malvados,
y aborrece al que ama la violencia.
6Enviará sobre los malvados
ciclones, fuego y azufre,
un viento huracanado les tocará en suerte.
7Porque el Señor es justo y ama la justicia;
los rectos verán su rostro.
Notas:
«¡Escapa!» es el consejo desesperado de quien ve que todo se viene abajo, incluso se tambalean los cimientos de la tierra, que parecían tan sólidos, y Dios –el Justo– nada puede hacer. La violencia generalizada y la destrucción aconsejan la huida. La fe tiene una solución distinta: refugiarse en el Señor, que está en su Templo santo. Allí ha instalado su tribunal supremo; desde allí escudriña a los hombres, distinguiendo entre inocentes y culpables. La ejecución de la sentencia, recurriendo a una tormenta pavorosa, es irremediable. Porque el Justo ama la justicia, el poeta espera ver el rostro divino; sucederá en el Templo, donde habita el Soberano celeste. Es propia del Señor la función judicial (cfr. Hch 10,42). Este salmo es apto para afianzar la fe y robustecer la esperanza.
