Salmo -13

13–¿Hasta cuando, Señor?

2¿Hasta cuándo, Señor, me olvidarás?,
¿eternamente?
¿Hasta cuándo me ocultarás tu rostro?
3¿Hasta cuándo estaré angustiado,
con el corazón apenado todo el día?
¿Hasta cuándo triunfará mi enemigo?

4Mírame, respóndeme, Señor, Dios mío,
da luz a mis ojos, o me dormiré en la muerte.
5Que no diga mi enemigo: lo he vencido,
ni mi adversario se alegre de mi fracaso.

6 Pero yo confío en tu benevolencia,
mi corazón se alegra por tu ayuda;
cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.

Notas:

No es comparable el «tiempo» de Dios con el tiempo humano. Aquél se mide por eternidades; éste por breves días que confinan con la muerte. Si Dios no mira y atiende (4a), desaparecerá la luz de la vida y los ojos se entenebrecerán (4b). Sólo existe una disyuntiva: la mirada de Dios o el sueño de la muerte. Nace así el apremio y la urgencia con la que el salmista se dirige a Dios: la repetición de: «¿hasta cuando?» (2s). El ser humano dispone de un tiempo muy limitado. Es urgente que Dios responda para que el enemigo no cante victoria (5). Pese a todo, se impone la confianza en la benevolencia divina (6). La muerte, en efecto, ya no es el sueño definitivo según leemos en Ef 5,14. ¡El amor vence a la muerte! Convencidos de ello, podemos orar con el presente salmo